Todo lo que hemos escrito sobre marketing y promociones para restaurantes.
Con los clientes que te dieron permiso de hablarles, cada mensaje vale. Con los demás, estás interrumpiendo.
El 99.4% de retención en una campaña de mensajería no es suerte ni magia de marketing. Es la señal de que tienes algo que muy pocos restaurantes construyen: clientes que levantaron la mano.
Si no defines tu propia categoría, el mercado te mete en la suya — y en esa ya hay alguien más barato que tú.
La categoría en la que te perciben decide con quién te comparan. Si no eliges la tuya, el mercado elige por ti — y ahí ya hay alguien más barato.
Gratis y silencioso es más caro que pagado y leído.
El precio de un canal no es lo que pagas por usarlo. Es lo que dejas de ganar cuando tu mensaje llega y nadie lo abre.
El cliente que levanta la mano vale más que cien a los que les gritaste. Una descarga, un dato — y el evento masivo se convierte en tu audiencia.
Durante Restaurant Week repartes descuentos a cientos de personas que nunca volverás a ver. Hay una forma de convertir ese mismo evento en el inicio de tu propia base de clientes.
El tamaño de la audiencia no importa si la audiencia equivocada no te reconoce. Tus mejores clientes ya te demostraron que esto es para ellos — úsalos como mapa.
Segmentar por edad, zona o interés genérico no baja el costo por adquisición. Lo que sí funciona es usar tus propios datos como mapa.
El mensaje más poderoso no es el que llega a más personas, sino el que hace sentir a una persona que fue pensado exactamente para ella.
Mandar más no es mandar mejor. La mayoría de las campañas de CRM destruyen la atención del cliente sin que nadie lo note — hasta que ya no abre nada.
El mensaje que llega en el momento exacto, para la persona exacta, no es suerte. Es dato bien usado.
Una base de datos no es un activo de marketing. Lo es solo cuando el cliente siente que ese mensaje fue escrito para él.
El servicio es lo que mandas. La hospitalidad es cómo hace sentir al cliente cada decisión que tomaste antes de darle enviar.
Cada punto de contacto con el cliente es una decisión de diseño. Y esa decisión comunica tus prioridades, aunque no lo hayas planeado.
La métrica que importa no es cuántas personas abrieron el mensaje — es cuántas cruzaron la puerta.
Envíos, respuestas, presupuesto gastado: números que se ven bien en un reporte pero no mueven ninguna decisión. El dato que importa es otro.
Antes de bajar el precio, mueve la demanda. El descuento es la última palanca, no la primera —y solo con un número detrás.
Tres palancas para mover demanda a las horas valle sin descuentos a ciegas.