Llenar el horario lento sin regalar el margen
Tres palancas para mover demanda a las horas valle sin descuentos a ciegas.
El horario lento no es un problema de precio. ¿Por qué lo quieres arreglar con un descuento? Eso es lo que todos los restaurantes hacen: horarios lentos, meten descuentos, y ese descuento se va directamente a su costo. El descuento es un refugio del que se quedó sin ideas.
¿Cuáles son tres palancas que puedes utilizar? Una: redistribuir a tus clientes en reservas. En tus horarios fuertes es difícil encontrar una mesa; dale a tus clientes una herramienta con la cual puedan reservar. Dos: simplemente invítalos. A veces tu cliente está pensando, ¿a dónde voy a comer hoy? Si le llega un mensaje recordándole de tu lugar, que lo extrañas, tendrás una alta tasa de respuesta y sin dar ningún descuento. Tres: en vez de dar un descuento, da un regalo. El regalo se sentirá mucho más especial, puede ir a una fracción de tu costo —un postre, una bebida gratis— y ser mucho más valioso para tu cliente.
Una historia que tuvimos con un cliente: hicimos una herramienta de cross-selling. El cliente tiene una marca ancla muy fuerte y estaba abriendo una nueva franquicia de una marca diferente. Le hicimos una campaña de WhatsApp desde la marca ancla para invitar a sus clientes a conocer el nuevo concepto, con un regalo de por medio. Más del 18% de las personas que recibieron el mensaje reclamaron la promoción —18% de 10,000 clientes— con un costo de aproximadamente un peso por cliente. Esto es marketing de permisos.
¿Qué pasa si haces algo más agresivo, como un 2×1 el martes? Va a sonar el lugar, sí. Pero creas una fricción: tus márgenes son muchísimo menores, tienes que vender el doble, y tus clientes tienen una mala experiencia de servicio. Es una carrera que nadie quiere ganar.
Antes de pensar en un descuento, piensa si le puedes sacar partido a otra estrategia. El descuento solo por descuento no es lo más inteligente; es lo más fácil, es lo que todos harían. Pero definitivamente no es lo más evidente.
