
Cada descuento con dueño y motivo, validado el mismo día contra las reglas que tú definiste. Cada factura emitida sin que nadie la pida por WhatsApp.
Intel es donde tu estándar sigue operando cuando tú ya no puedes estar en todos lados.
Cada marca y cada sucursal tienen sus propias reglas. En Intel se dejan por escrito y una IA valida que la justificación concuerde con ellas: si no concuerda, no se acepta. No es una auditoría tres semanas después — es tu criterio operando al cierre de cada día.
Así el equipo se acostumbra a justificar bien los descuentos, o a no darlos si no los puede justificar. Sin que nadie tenga que hacer de policía.

Consulta el estatus de cada factura emitida, identifica los tickets que siguen sin facturar y genera facturas abiertas cuando un cliente lo pida.
Sin cambiar de sistema y sin buscar en distintos reportes.

Muchos clientes necesitan la factura para comprobar viáticos: si no la obtienen, ese consumo lo pagan de su bolsa.
El ticket ya sale con todo lo necesario para facturar, así que tu equipo no administra un trámite — sostiene una relación.

Escanea el QR del ticket, pone sus datos fiscales y recibe la factura al instante. Nadie en tu sucursal captura RFCs, y nadie en tu oficina persigue correos: el tiempo que se iba en un trámite regresa a la mesa.

El micrositio se ve como tú: mismo logo, mismos colores, misma promesa.
Facturar deja de ser el momento en que el cliente aterriza en un portal genérico que no reconoce.

No es que sea laborioso: es que no se puede sostener. Y el costo de no hacerlo bien no se ve hasta la auditoría, cuando ya no hay forma de reconstruir el detalle.
Intel arma el desglose completo de cada ticket, solo.

El cliente pide su factura desde el portal aunque ya no tenga el ticket. Si el sistema lo encuentra, la emite solo; si no, te llega un WhatsApp para que tú apruebes.
La decisión sigue siendo tuya — lo que desaparece es la espera.
