¿Quién en tu organización tiene autoridad para decir 'esta información no sale'?
Los datos de tu restaurante son un activo. Como todo activo, necesita un dueño claro — y si no sabes quién es, ya tienes un problema.
Las ventas, el feedback, el comportamiento del cliente: todo eso es un activo del negocio. Y como todo activo, necesita un dueño claro.
A medida que el restaurante crece y más personas tocan esa información, la pregunta de quién puede extraer qué —y para qué— se vuelve urgente. Sin una respuesta, cualquier extracción es un riesgo y cualquier negativa es arbitraria.
Definir la propiedad de los datos no es un ejercicio legal, es un ejercicio de confianza. El restaurante que sabe exactamente quién autoriza qué se mueve rápido y sin miedo; el que no lo tiene definido frena ante cada solicitud o, peor, aprueba todo sin criterio.
La claridad no protege solo al negocio — protege la relación con cada proveedor, cada socio y cada equipo interno que toca esa información.
