Pedir factura por correo y esperar. En 2025.
Hay procesos que vale la pena dominar y hay procesos que simplemente hay que soltar. La facturación manual ya es un cuello de botella que le está costando clientes al restaurante.
Hay procesos que vale la pena empujar hasta dominarlos. Y hay procesos que simplemente hay que soltar porque ya son un cuello de botella estructural.
Cuando la facturación depende de que alguien responda un correo, el restaurante no tiene un problema de tecnología — tiene un problema de crecimiento bloqueado. Cada cliente que no factura fácil es un cliente que no vuelve a pedir factura. Y un cliente corporativo que no factura, no regresa.
Automatizar ese proceso no es un lujo operativo. Es eliminar una fricción que está costando retención del segmento que más consume, más regresa y más recomienda.
Un correo que tarda 48 horas en contestarse con una factura adjunta no es servicio — es burocracia disfrazada de atención.
