Un empleado justificó $2,000 pesos con dos palabras: 'llegaron crudos'. Eso es todo.
Durante un año, los descuentos de un restaurante con varias sucursales se justificaban con comentarios vacíos o absurdos. Nadie mentía — simplemente nadie les pedía que pensaran.
Un empleado justificó 2,000 pesos con dos palabras: "llegaron crudos". Así de simple es justificar un descuento.
¿Qué nos dice eso? Que el gerente que pone ese comentario sabe que nadie lo audita. Es más, quizás es una forma de comprobar que nadie lo audita: pone algo tan absurdo, nadie le dice nada — y ya descubrió que hay un hueco en el sistema.
El sistema acepta cualquier cosa. Es un campo abierto y, mientras el descuento esté dentro del porcentaje normal, no pasa nada. Está en la regla.
¿Qué hicimos en Efisense con nuestro sistema Intel? Creamos una regla validada por inteligencia artificial. Dependiendo del tipo de descuento, evaluamos el comentario. La regla la define el restaurante — y muchas veces varía por sucursal. Por ejemplo: la regla es trazabilidad — a quién se realizó el descuento, por qué, y quién lo aprobó.
Si llegaron crudos y ese cliente es muy frecuente, darle un descuento es parte de tu hospitalidad: está genial. Pero ya no será un campo abierto donde puedes poner lo que quieres.
