Tu proveedor de Punto de Venta te avisó que ya no usaras lo que tienes. ¿Eso es soporte o es abandono?
El peor problema no es tener tecnología mala — es tener tecnología que ya nadie respalda. Y la diferencia la notas el día que te avisan, no el día que decides.
¿Cuándo fue la última vez que tu Punto de Venta tomó una decisión por ti? Probablemente hoy. Y la más cara que puede tomar es avisarte que ya no tiene soporte — justo antes del servicio del viernes.
Eso fue lo que vivió un grupo de sucursales que llevaba años con el mismo sistema: un correo, una fecha límite, una migración que nadie planeó. La decisión de cambiar no la tomó el dueño — se la impusieron.
Cuando el proveedor de tu Punto de Venta deja de respaldar lo que tienes, no tienes un problema de sistema. Tienes un problema de dependencia: capacitación acelerada, riesgo operativo en pleno servicio, y el reloj corriendo sin que tú lo hayas echado a andar.
La pregunta no es "¿funciona mi Punto de Venta?" La pregunta es "¿quién decide cuándo deja de funcionar?" Un ecosistema que crece contigo es radicalmente distinto a uno que tolera tu existencia hasta que ya no le conviene.
