El problema no es que Rappi no cuadre. El problema es que nadie en tu equipo sabe exactamente por qué.
Hay una diferencia entre lo que reporta Rappi y lo que registra tu restaurante. Todos lo saben. Nadie sabe de dónde viene. Eso no es un problema técnico — es un problema de confianza.
La ambigüedad en los números no es un problema técnico — es un problema de confianza. Y la confianza se construye con trazabilidad.
¿Son cancelaciones del cliente? ¿Pedidos rechazados por error? ¿Penalizaciones mal aplicadas? La respuesta vive dispersa entre el portal de Rappi, los registros internos y la memoria del encargado de delivery.
El primer paso no es encontrar la diferencia. Es construir el proceso que permite encontrarla sistemáticamente, cada semana, sin depender de una reunión de emergencia.
Cuando el cuadre de plataformas se vuelve rutina y no crisis, el restaurante deja de reaccionar a lo que Rappi reporta y empieza a gestionar su delivery. Eso no es tecnología — es madurez operativa.
