El cliente que ya comió contigo y se fue sin decirte nada es el error más caro que nadie contabiliza
Un error bien manejado crea más lealtad que ningún error. El problema es que primero tienes que enterarte de que ocurrió.
La creencia de la mayoría de las personas es que si nadie dijo nada, todo está bien. Y eso es lo que pasa con la mayoría de tus clientes cuando salen del restaurante. Mario, director de operaciones de uno de los grupos restauranteros más grandes del sureste, lo dijo claro: "No estamos contactando de regreso." Asumir que porque el cliente salió sin decir nada está todo bien, no es lo correcto. El silencio no es aprobación, es la ausencia de un canal de comunicación. Es una relación que dejas de tener con tu cliente y que te genera un costo. Cuando determinas que la hospitalidad se cumple porque nadie se quejó, algo está mal: no estás preocupándote por tus clientes. Dale un canal y una herramienta —no solo para quejarse, también para felicitar a tu equipo y saber qué puedes mejorar en tu sucursal. Esa información te hará más fuerte cada día.
