300,000 pesos para cambiar de POS. No por querer crecer — por obligación.
Hay inversiones que eliges y peajes que te imponen. Cuando tu proveedor de punto de venta decide que ya no eres su prioridad, tú pagas la cuenta.
Hay dos tipos de inversión en tecnología: la que eliges porque te acerca a tu visión, y la que te fuerzan porque alguien más tomó una decisión por ti.
Una cadena recibe la noticia: el equipo ya no tiene soporte. Para seguir operando con normalidad, el cambio de hardware ronda los 20,000 pesos por punto de venta. Con varias sucursales, el número crece rápido. No es una inversión en crecimiento — es un peaje impuesto.
Este escenario se repite más de lo que parece. El costo real de un sistema de punto de venta no está en la licencia inicial — está en lo que pagas cuando el proveedor decide que ya no eres su prioridad.
Antes de firmar con cualquier plataforma, la pregunta correcta no es cuánto cuesta entrar. Es cuánto cuesta salir — y quién controla ese momento.
