El día a día que decide si creces o te ahogas: flujo, mesas, canales y lo que pasa cuando el salón revienta.
Delegar en un algoritmo no te libera del criterio — te obliga a tenerlo más claro.
Un sistema de IA aprende de cada decisión que tomas — o que dejas de tomar. Si no corriges lo que el sistema no debió hacer, lo hará de nuevo, a escala.
Cuidar al equipo no es solo darles algo — es dárselo de una forma que ellos puedan sentir y tú puedas sostener.
Le dabas a cada manager un monedero de consumo mensual. Intención impecable. Pero si nadie sabe cuánto se usó ni en qué sucursal, ¿quién realmente lo sintió como suyo?