Tienes un QR en el ticket. Nadie lo llena. El problema no es el QR.
Poner una encuesta en el ticket no es pedir feedback. Descubre por qué la conversión vacía le cuesta dirección a tu restaurante.
Los sistemas no se adoptan solos. La tecnología abre la puerta, pero alguien tiene que invitar al cliente a entrar.
Muchos restaurantes instalan herramientas de feedback y esperan que los datos lleguen solos. No llegan. La encuesta vacía no es evidencia de que al cliente no le importa — es evidencia de que nadie hizo el esfuerzo de pedirle que hablara.
No alcanza con imprimir el QR. Tu equipo tiene que empujarlo. La métrica que importa es cuántos comensales realmente llenan la encuesta — ese número es el termómetro de qué tan bien está tu gente activando el sistema.
La hospitalidad no termina cuando el cliente paga. Un mesero que pide feedback con genuina curiosidad convierte mejor que cualquier diseño de ticket.
