Le cobras 700 en Rappi o Uber lo que en tu menú cuesta 500. Y no le explicas nada.
Subir precios en plataformas para cubrir comisiones es una decisión razonable. No explicarla es donde empieza el problema.
Casi todas las cadenas ajustan precios en plataformas como Rappi o Uber Eats para compensar las comisiones. Es una decisión razonable — hasta que el cliente abre la app y la ve sin contexto.
La fricción no está en el precio. Está en la opacidad. La interpretación automática del cliente es una sola: me están cobrando de más.
Un cupón en el ticket que diga "pide directo y te damos descuento" convierte una posible queja en una invitación. El cliente deja de sentirse cobrado de más y empieza a sentirse guiado hacia algo mejor.
Eso es gestionar la narrativa, no solo el margen. Los restaurantes que entienden esto no solo retienen clientes — los migran hacia los canales donde ambos ganan.
