El gerente vio el reporte y pensó: "qué buena semana." El número era completamente falso.
Un reporte que se ve bien pero no refleja la operación real es más peligroso que no tener reporte. Así se toman decisiones caras sobre bases que nadie cuestionó.
Un número que se ve bien pero no es real es más peligroso que no tener el número. Al menos la ausencia te obliga a preguntar.
Los dueños toman decisiones de expansión, de inversión en marketing, de apertura de canal, basados en reportes. Si esas categorías están contaminadas, las decisiones se construyen sobre una base que nadie cuestionó — porque visualmente tenía sentido.
Ahí está la diferencia entre un sistema que registra y uno que piensa: el primero anota lo que le dices; el segundo te avisa cuando un número no cuadra con lo que realmente pasó en la operación.
Antes de celebrar un resultado vale la pena hacerse una pregunta: ¿este número refleja la operación, o refleja cómo el sistema la clasificó? No siempre son la misma cosa.
